Crímenes perfectos

Strafacce, Ricardo

CYa amanecía cuando las mellizas llegaron al hotel. Pilar no vestía otra cosa (la chaqueta, la talda y las prendas interiores habían quedado, como se recordará, en manos de los aficionados) que la camiseta del Tanque Bomparola, quien, con motivo de esta cesión, venía en cueros, y sin el pantaloncito además (los fanáticos se lo habian arrancado a tarascones. Socorro, a su turno, se cubría (al top verde loro se lo habían manoteado en la cancha, el jean de buena marca, olvidado en un taxi, la bombacha, Dios sabe dónde) con un gabán de bombero voluntario al que le faltaban todos los botones (jay de los fanáticos y sus dentelladasl). Papi Labonia, el más atildado de los cuatro, aún lucía el short y la chaquetilla referiles. Cuando el cuarteto pretendió dirigirse a la habitación de las chicas el conserje chistó con autoridad. ;Qué pretendian?, requirió en un susurro al tiemp0 que con el mentón señalaba a Begoni y a su merecido dormitar. Pretendían, dijo una de las mellizas (semidesnudas, las dos con el pelo suelto y totalmente borrachas además ya ni ellas sabían cuál era cuál), meterse los cuatro en la pieza y, tras consultar con un gesto al lanque ya Labonia, que se encogieron de hombros, agregó que Si el conserje era ganoso estaba más que invitad0.

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Sinopsis de Crímenes perfectos

CYa amanecía cuando las mellizas llegaron al hotel. Pilar no vestía otra cosa (la chaqueta, la talda y las prendas interiores habían quedado, como se recordará, en manos de los aficionados) que la camiseta del Tanque Bomparola, quien, con motivo de esta cesión, venía en cueros, y sin el pantaloncito además (los fanáticos se lo habian arrancado a tarascones. Socorro, a su turno, se cubría (al top verde loro se lo habían manoteado en la cancha, el jean de buena marca, olvidado en un taxi, la bombacha, Dios sabe dónde) con un gabán de bombero voluntario al que le faltaban todos los botones (jay de los fanáticos y sus dentelladasl). Papi Labonia, el más atildado de los cuatro, aún lucía el short y la chaquetilla referiles. Cuando el cuarteto pretendió dirigirse a la habitación de las chicas el conserje chistó con autoridad. ;Qué pretendian?, requirió en un susurro al tiemp0 que con el mentón señalaba a Begoni y a su merecido dormitar. Pretendían, dijo una de las mellizas (semidesnudas, las dos con el pelo suelto y totalmente borrachas además ya ni ellas sabían cuál era cuál), meterse los cuatro en la pieza y, tras consultar con un gesto al lanque ya Labonia, que se encogieron de hombros, agregó que Si el conserje era ganoso estaba más que invitad0.

Crímenes perfectos

Autor Strafacce, Ricardo
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Editorial Mansalva
Año 2011
Idioma español
ISBN 9789871474547
País Argentina

Strafacce, Ricardo

Ricardo Strafacce nació en Buenos Aires en 1958. Publicó: Osvaldo Lamborghini, una biografia (Mansalva, 2008); las novelas El crimen de la Negra Reguera, 1999; La banda del doctor Mandrile contra los corazones solitarios/ La conversación, 2006; La boliviana (Mansalva, 2008); La transformación de Rosendo (Mansalva, 2009) y Carlutti y Pareja (Mansalva, 2010) y la plaqueta de poesía Bula de lomo, 2011.

Información adicional

Peso 226 g