Diarios

Alejandra Pizarnik

«Una constante de los diarios de escritores es que otros se encarguen de publicarlos póstumamente. Estas publicaciones po drían dar la impresión de ser una violación de la intimidad del diarista, pero no cabe duda de que, al conservarlos, el escritor está indicándonos que es consciente del valor intrínseco que tienen. Esto es aún más evidente en el caso de Alejandra Pizarnik, ya que conservó sus cuadernos hasta el último momento», comenta Ana Becciú en la nota que acompaña a esta nueva edición, ampliada, con muchos fragmentos reveladores que hasta ahora nunca habían visto la luz, de los diarios de una mujer que convirtió su angustia en un destilado de palabras duras y hermosas. Su obsesión por escribir, sus dudas, y sus ganas de comer, fumar y amar con voracidad hasta que el cansancio la derrumbaba…. todo quedó apuntado en cuadernos y papeles sueltos que por fin han encontrado su lugar. Aún hoy, cuando ya se han cumplido cuarenta años de su muerte, la voz de Pizarnik acompaña al lector en un viaje donde la literatura importa y la vida duele. A veces me gustaría registrarme por escrito en cuerpo y alma: dar cuenta de mi respiración, de mi tos, de mi cansancio, pero de una manera alarmantemente exacta, que se me oiga respirar, toser, llorar, si pudiera llorar.» ALEJANDRA PIZARNIK, París, 3 de agosto de 1962

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Sinopsis de Diarios

«Una constante de los diarios de escritores es que otros se encarguen de publicarlos póstumamente. Estas publicaciones po drían dar la impresión de ser una violación de la intimidad del diarista, pero no cabe duda de que, al conservarlos, el escritor está indicándonos que es consciente del valor intrínseco que tienen. Esto es aún más evidente en el caso de Alejandra Pizarnik, ya que conservó sus cuadernos hasta el último momento», comenta Ana Becciú en la nota que acompaña a esta nueva edición, ampliada, con muchos fragmentos reveladores que hasta ahora nunca habían visto la luz, de los diarios de una mujer que convirtió su angustia en un destilado de palabras duras y hermosas. Su obsesión por escribir, sus dudas, y sus ganas de comer, fumar y amar con voracidad hasta que el cansancio la derrumbaba.... todo quedó apuntado en cuadernos y papeles sueltos que por fin han encontrado su lugar. Aún hoy, cuando ya se han cumplido cuarenta años de su muerte, la voz de Pizarnik acompaña al lector en un viaje donde la literatura importa y la vida duele. A veces me gustaría registrarme por escrito en cuerpo y alma: dar cuenta de mi respiración, de mi tos, de mi cansancio, pero de una manera alarmantemente exacta, que se me oiga respirar, toser, llorar, si pudiera llorar.» ALEJANDRA PIZARNIK, París, 3 de agosto de 1962

Diarios

Autor Alejandra Pizarnik
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Editorial Lumen
Año 2013
Idioma español
ISBN 9788426422576
País Argentina
Edad 18

Alejandra Pizarnik

Aleiandra Pizarnik nació en Buenos Aires en 1936, en una familia de inmigrantes judíos de origen ruso y eslovaco. En 1954, tras el bachillerato, ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, pero no acabó sus estudios. Lectora empedernida desde muy joven, publicó su primer libro, titulado La tierra más ajena, en 1955. Le siguieron La última inocencia, en 1956, y Las aventuras perdidas, en 1958. Entre 1960 y 1964 se instaló en París y ahí colaboró con distintas revistas y diarios. De esa época procede su amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacely Octavio Paz, quien prologó su cuarto poemario, titulado Elárbol de Diana (1962). En 1964 regresó a Buenos Aires y publicó sus obras más conocidas: Los trubajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) y El infierno musical (1971). Desde 1954, Pizarnik fue redactando un diario que la acompañó hasta los úlimos días de su vida. En 1972, a la edad de treinta y seis años, decidió morir en la misma ciudad donde había nacido.

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Peso 1500 g