INRI

Zurita, Raúl

De nuestra loca geografía se nos ha venido diciendo desde la escuela Chile limita al norte con desierto, al sur con la Antártica, al este con cordillera y al oeste con el océano. Este dato no tuviera mayor importancía y sería un lugar común más de la educación tradicional si no fuera porque justamente en su simpleza radica una verdad profunda: estamos encerrados, no sólo de manera geográfica sino que ese estado de clausura ha estado presente en nuestra indiosincrasia mestiza desde la conquista y colonia hasta el día de hoy. No obstante, estos limites naturales en la obra de Zurita son puestos a prueba desde la alegoría y el canto, como el derrumbe de las paredes de Jericó al son de las trompetas. Zurita ha cantado a esos límites justamente para que desaparczcan como límites y sólo quede su colosal belleza y testimonio para el porvenir. INRI viene a comprobar que toda geografía es a la vez una historia, y que esa historia en el caso de Chile, es tan radical en su violencia y desmesura que justamente vuelve a convertirse en una geografía pero espectral, un lugar sin lugar: una tumba patria. Los acontecimientos recientes de este país que tienen que ver con la tortura, el dolor y la pasión no han podido ser cantados ni mucho menos narrados, salvo por notables destellos como lo fue Canto a su amor desaparecido y este propio libro. Ante la tragedia de miles de torturados y asesinados políticos, de los cuales una gran cantidad fueron arrojados al mar y a las montańas es que Bruno, Mireya, Viviana y varios más de los nombres aquí consignados no representan sino las trágicas constelaciones de una larga noche que aún no acaba. Esta obra no es sólo uno de los puntos más altos de un poeta, sino de la poesía misma escrita en nuestra lengua. Raúl Zurita se ha convertido con el paso de los años en un autor que no sólo ha trascendido la escuálida página en blanco, los paisajes físicos y mentales o a su propia obra enfrentada a su fin, sino, sea quizá el primero, o el último, en devastar su propia autoría y en ese gesto invisible para él es que podemos desde este otro lado contemplar la inscripción de su nombre en un memorial que nunca se construirá. Y no se construirá por una sencilla razón: ha existido desde siempre, Ese memorial es la humanidad. Hector Hernández Montecinos.

Categoría:

Sinopsis de INRI

De nuestra loca geografía se nos ha venido diciendo desde la escuela Chile limita al norte con desierto, al sur con la Antártica, al este con cordillera y al oeste con el océano. Este dato no tuviera mayor importancía y sería un lugar común más de la educación tradicional si no fuera porque justamente en su simpleza radica una verdad profunda: estamos encerrados, no sólo de manera geográfica sino que ese estado de clausura ha estado presente en nuestra indiosincrasia mestiza desde la conquista y colonia hasta el día de hoy. No obstante, estos limites naturales en la obra de Zurita son puestos a prueba desde la alegoría y el canto, como el derrumbe de las paredes de Jericó al son de las trompetas. Zurita ha cantado a esos límites justamente para que desaparczcan como límites y sólo quede su colosal belleza y testimonio para el porvenir. INRI viene a comprobar que toda geografía es a la vez una historia, y que esa historia en el caso de Chile, es tan radical en su violencia y desmesura que justamente vuelve a convertirse en una geografía pero espectral, un lugar sin lugar: una tumba patria. Los acontecimientos recientes de este país que tienen que ver con la tortura, el dolor y la pasión no han podido ser cantados ni mucho menos narrados, salvo por notables destellos como lo fue Canto a su amor desaparecido y este propio libro. Ante la tragedia de miles de torturados y asesinados políticos, de los cuales una gran cantidad fueron arrojados al mar y a las montańas es que Bruno, Mireya, Viviana y varios más de los nombres aquí consignados no representan sino las trágicas constelaciones de una larga noche que aún no acaba. Esta obra no es sólo uno de los puntos más altos de un poeta, sino de la poesía misma escrita en nuestra lengua. Raúl Zurita se ha convertido con el paso de los años en un autor que no sólo ha trascendido la escuálida página en blanco, los paisajes físicos y mentales o a su propia obra enfrentada a su fin, sino, sea quizá el primero, o el último, en devastar su propia autoría y en ese gesto invisible para él es que podemos desde este otro lado contemplar la inscripción de su nombre en un memorial que nunca se construirá. Y no se construirá por una sencilla razón: ha existido desde siempre, Ese memorial es la humanidad. Hector Hernández Montecinos.

INRI

Autor Zurita, Raúl
Portada Ver portada
Editorial Mansalva
Año 2013
Idioma español
ISBN 9689871474868
País Chile
Edad 18

Zurita, Raúl

Raúl Zurita nació en Santiago, Chile, en 1950. Entre sus libros se cuenta Purgatorio, 1979; Canto a su amor desaparecido, 1985; La vida nueva, 1994; Los países muertos, 2006. Ocupó el cielo de Nueva York, en 1982, y el desierto de Atacama, en 1992, como escenario para trazar importantes poemas. Ha recibido la beca Guggenheim (1984) y DAAD de Alemania (2002) y, entre otros, los premios Pablo Neruda (1988), el Premio Nacional de Literatura de Chile (2000) y el José Lezama Lima (Cuba, 2006). Su obra ha sido traducida a varios idiomas.

Información adicional

Peso 226 g