La curvatura de la manzana

Krebs, Helga

A los poemas de este pequeño y admirable libro los convoca la mitología. La mitología bíblica y la pagana: esos dos longe vos depósitos de tensiones y argumentos que han poblado el imaginario de Occidente y que, siempre disponibles, esperan con suficiencia, con presunciónla llegada de una escritura que los traiga de vuelta a la luz de la página y del coro. Helga Krebs la «ruiseñora calcinada» (léase «Paraíso radioactivo»), la pintora enamorada de los prodigios (léase el libro de principio a fin, véanse luego todos sus cuadros)se sirve de los mitos, los sienta a la mesa, los deja andar por casa, bromea con ellos, les hace mohínes y les dedica sus mejores chanzas. De este trato cotidiano proviene la voz que habla en sus poemas y que tiende a la fábula, al conjuro y a la puesta en escena de ritos y pasajes. La lectura de los mismos deja a paradójica sensación de estar ante un mundo ya muy viejo Justo antes de nacer. Aqui se viene a hablar del parais0, entre otras cosas. Esa parece ser la consigna. Helga, como los nińos mensajeros de uno de sus poemas («La gran noticia»), rasga el sayo del cre púsculo y celebra la maravilla. Al instante, nos ciega el resplandor «y oímos / estallar el júbilo / por todo el universo Rubén Arias Rueda

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Sinopsis de La curvatura de la manzana

A los poemas de este pequeño y admirable libro los convoca la mitología. La mitología bíblica y la pagana: esos dos longe vos depósitos de tensiones y argumentos que han poblado el imaginario de Occidente y que, siempre disponibles, esperan con suficiencia, con presunciónla llegada de una escritura que los traiga de vuelta a la luz de la página y del coro. Helga Krebs la «ruiseñora calcinada» (léase «Paraíso radioactivo»), la pintora enamorada de los prodigios (léase el libro de principio a fin, véanse luego todos sus cuadros)se sirve de los mitos, los sienta a la mesa, los deja andar por casa, bromea con ellos, les hace mohínes y les dedica sus mejores chanzas. De este trato cotidiano proviene la voz que habla en sus poemas y que tiende a la fábula, al conjuro y a la puesta en escena de ritos y pasajes. La lectura de los mismos deja a paradójica sensación de estar ante un mundo ya muy viejo Justo antes de nacer. Aqui se viene a hablar del parais0, entre otras cosas. Esa parece ser la consigna. Helga, como los nińos mensajeros de uno de sus poemas («La gran noticia»), rasga el sayo del cre púsculo y celebra la maravilla. Al instante, nos ciega el resplandor «y oímos / estallar el júbilo / por todo el universo Rubén Arias Rueda

La curvatura de la manzana

Autor Krebs, Helga
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Editorial Ediciones Sin Fin
Año 2017
Idioma español
País Chile

Krebs, Helga

HELGA KREBS nace en Sonthofen (Alemania) en 1928. A los tres años de edad viaja con su familia a Chile. Estudió medicina y fue pintora autodidacta. Durante el gobierno de la Unidad Popular participó en el colectivo de pintoras Centro A. En 1974, tras el Golpe de Estado de Pinochet, emigra a México. En diciembre de 1976 se traslada a Hermosillo (Sonora) junto a su esposo el arqueólogo e historiador Julio César Montané Martí. La curvatura de la manzana, escrito entre enero de 1983 y agosto de 1985, es un proyecto de escritura con una poderosa voluntad poéti ca. En estos poemas, Krebs abre un rerritorio paralelo al trabajado en su intensa actividad pictórica, un mundo de abundantes referencias mitológicas y elaboradas imágenes. Lectora apaS1onada y gran escritora de cartas, su relación con la literatura fue siempre humilde y lúcida. Su obra plástica se ha expuesto en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, México, Alemania, Italia y EE.UU. Helga Krebs murió en Hérmosillo el 5 de noviembre de 2010, a la edad de 82 años. Voy / al trote suave en dirección

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Peso 166 g