Vida Probable

Lara, Omar

Omar Lara llegó a la poesía chilena a poner los puntos sobre las íes, a poner los puentes bajo los ríos, crepúsculos a la vera de los caminos de tierra, a poner la lluvia en la madera y los papeles sueltos el aire, los requiebros de los amantes en la extrañeza de la vida, llegó a señalar los límites de la ontera no a gritos, como se hacía antes, sino con voces que no siempre son palabras, más bien dicho con silencios entre las frases y largas cascadas de color blanco estirando sin fin la extensión de sus breves poemas. Omar Lara trajo un nuevo sentido de irrealidad donde durante años reinó tanto cataclismo de puertas adentro, tanto ejercicio de gato en entretechos, tanto montar y desmontar entre exclamaciones de arrendatarios desahuciados. Podría decirse que los agujeros de su realidad son ojos de buey y que su barca transcurre sabiamente histórica y, a la vez, quebrada en el ejercicio del amor, el perdón, el éstasis yel olvido. Hablante diestro y comedido, Lara poda su discurso hasta lograr que su estructura poética descanse más en sus pausas que en sus aserciones. Dice y esconde la palabra, como quien lanza la piedra y, con ella, la mano. Es un maestro del boomerang, arte de pueblos fronterizos y de civilizaciones de archipiélago. Dirán que su poesía es un instrumento para conocer la fuga de los sentidos románticos en la era espacial. Verdad a medias, porque en cada espacio en blanco que las parejas de Omar Lara dejan después de experimentar el amor o el odio, la sorpresa, la pena o el espanto, hay un peso y una gracia pletórica de delirio. Sus amantes vienen de vuelta, en verdad. Pero ¡cómo aman la irrealidad de su amor y la carga de nostalgia! Asordinados, dichos en apartes, los poemas de Omar Lara se alzan firmes y claros en estructuras sin ataduras, son móbiles de abstracciones que apuntan a las cosas amadas, sufridas y olvidadas por lectores a quienes el mundo se les va llenando de gente que se despide. Omar Lara sigue viajando entre sus lares surenos y el centro de una capital extraviada. Adelantado que no presume de adelanto alguno, le enseñó la ruta al hermoso grupo de corredores de la Frontera y va en punta. Acaso, es el único que reconoce el círculo ya cerrado donde una vez hubo una meta. En la poesía chilena de vastas y profundas visiones, Omar Lara y los suyos abrieron una huella y dijeron las cosas por su nombre y por su magia escondida, huella no fácil de descubrir y definir, e imposible de borrar, como se ha visto en años recientes. La lamaron Irilce y sabian por qué. En ella Lara ocupa lugar señero, es el nexo entre lo amanecido y lo subterráneo; él le ofrece un tono y una intención a la poesía de hoy que aún duda entre la canción y la oratoria. Omar Lara deja en esta obra suma de crónica de un mágico viaje sobre la geografía y la historia de un mundo que fue y de otro que nace entre los humos y las banderas del país que amamos y reconocemos. FERNADO AMEGRÍ

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Sinopsis de Vida Probable

Omar Lara llegó a la poesía chilena a poner los puntos sobre las íes, a poner los puentes bajo los ríos, crepúsculos a la vera de los caminos de tierra, a poner la lluvia en la madera y los papeles sueltos el aire, los requiebros de los amantes en la extrañeza de la vida, llegó a señalar los límites de la ontera no a gritos, como se hacía antes, sino con voces que no siempre son palabras, más bien dicho con silencios entre las frases y largas cascadas de color blanco estirando sin fin la extensión de sus breves poemas. Omar Lara trajo un nuevo sentido de irrealidad donde durante años reinó tanto cataclismo de puertas adentro, tanto ejercicio de gato en entretechos, tanto montar y desmontar entre exclamaciones de arrendatarios desahuciados. Podría decirse que los agujeros de su realidad son ojos de buey y que su barca transcurre sabiamente histórica y, a la vez, quebrada en el ejercicio del amor, el perdón, el éstasis yel olvido. Hablante diestro y comedido, Lara poda su discurso hasta lograr que su estructura poética descanse más en sus pausas que en sus aserciones. Dice y esconde la palabra, como quien lanza la piedra y, con ella, la mano. Es un maestro del boomerang, arte de pueblos fronterizos y de civilizaciones de archipiélago. Dirán que su poesía es un instrumento para conocer la fuga de los sentidos románticos en la era espacial. Verdad a medias, porque en cada espacio en blanco que las parejas de Omar Lara dejan después de experimentar el amor o el odio, la sorpresa, la pena o el espanto, hay un peso y una gracia pletórica de delirio. Sus amantes vienen de vuelta, en verdad. Pero ¡cómo aman la irrealidad de su amor y la carga de nostalgia! Asordinados, dichos en apartes, los poemas de Omar Lara se alzan firmes y claros en estructuras sin ataduras, son móbiles de abstracciones que apuntan a las cosas amadas, sufridas y olvidadas por lectores a quienes el mundo se les va llenando de gente que se despide. Omar Lara sigue viajando entre sus lares surenos y el centro de una capital extraviada. Adelantado que no presume de adelanto alguno, le enseñó la ruta al hermoso grupo de corredores de la Frontera y va en punta. Acaso, es el único que reconoce el círculo ya cerrado donde una vez hubo una meta. En la poesía chilena de vastas y profundas visiones, Omar Lara y los suyos abrieron una huella y dijeron las cosas por su nombre y por su magia escondida, huella no fácil de descubrir y definir, e imposible de borrar, como se ha visto en años recientes. La lamaron Irilce y sabian por qué. En ella Lara ocupa lugar señero, es el nexo entre lo amanecido y lo subterráneo; él le ofrece un tono y una intención a la poesía de hoy que aún duda entre la canción y la oratoria. Omar Lara deja en esta obra suma de crónica de un mágico viaje sobre la geografía y la historia de un mundo que fue y de otro que nace entre los humos y las banderas del país que amamos y reconocemos. FERNADO AMEGRÍ

Vida Probable

Autor Lara, Omar
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Editorial Ediciones Cesoc
Año 1999
Idioma español
ISBN 9562110818
País Chile

Lara, Omar

OMAR LARA (Nueva Imperial, 1941) estudio pedagogía en castellano en la Universidad Austral de Valdivia y, posteriormente, lengua y literatura rumanas en la Universidad de Bucarest. En Valdivia fundó y dirigió el Grupo de Poesía TRILCE y la revista del mismo nombre 1965, que se publica actualmente en su tercera época. Entre las distinciones y premios obtenidos cabe señalar el Primer lugar poesia y Cuento del Concurso Nacional Universitario, 1967; el Premio de Extensión Cultural de la Municipalidad de Valdivia, 1972; el Premio Municipal de Arte de la Municipalidad de Concepción, 1992; el Premio Casa de la Américas de poesía, La Habana, 1975; el Premio Mundial de Poesía Fernando Rielo, Madrid, 1983, por la traducción de El Ecuador y los Polos, del poeta rumano Marin Sorescu; la Beca de Creación de la Fundación Guggenheim, 1983. Exonerado de la Universidad Austral a raíz del golpe militar de 1973, Lara debió abandonar el país, residiendo sucesivamente en Lima, Bucarest y Madrid, ciudad esta última donde fundó las ediciones Literatura Americana Reunida (LAR). A fines de 1984 el poeta regresó a Chile, estableciéndose en la ciudad de Concepción.

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Peso 282 g