Pérez Galdós, B. , Marianela, Madrid, Alianza Editorial, 2011.

Es de noche cuando Teodoro Golfín se dirige de Villafangosa, famosa por sus tierras estériles, a la mina de Socartes, que, como todos ustedes saben, se encuentra en el norte de España. Allí vive su hermano, ingeniero de la mina, y la esposa de este, que lo están esperando. No conoce Teodoro el terreno escabroso que pisa (es la primera vez que visita esos lares), por lo que no es de extrañar que se pierda. Resulta irónico que sea un ciego, que se topa en medio del camino, el que le enseñe cómo llegar hasta su objetivo. Sin duda, toda una suerte, porque podía haber muerto despeñándose por el desfiladero. A través de este episodio se vislumbra el fracaso de Teodoro en Villafangosa, que parece llegar tarde a los acontecimientos. Su confirmación llegará después con la muerte de Marianela, causada indirectamente por él y sus conocimientos científicos.

La Nela, como la llaman despectivamente en el pueblo, es una muchacha huérfana de unos quince años de edad. Vive de la caridad de sus vecinos, que la menosprecian y maltratan. El único que la respeta y valora es el joven Pablo, el ciego, que parece ver más que ningún otro en el pueblo. Las conversaciones que mantienen durante sus largos paseos terminan por despertar en ellos la llama del amor. La tragedia comienza el día en que Teodoro, que es médico oftalmólogo, cura a Pablo su ceguera. A partir de entonces se opera una transformación radical en el ser del ciego. Encandilado por los fenómenos de la vista abandona pronto las incursiones en las profundidades de su pensamiento. Ahora solo tiene ojos para su prima, la bella Florentina, quien inmediatamente cautiva su corazón, desplazando de él a Marianela. Esta, que ve cómo se cumplen sus peores presagios, es presa de atroces sufrimientos, que la llevan a intentar suicidarse, pero sin conseguirlo. Al final, muere ante la incredulidad de Florentina, que fracasa en su intento de retenerla a su lado, y del médico, que no ha podido hacer nada por salvarle la vida.

La casualidad hizo que por aquellos días pasara por allí un periodista inglés, a quien interesó la historia de la muchacha huérfana para publicarla en su periódico, el prestigioso Times londinense. De este modo logró rescatarla del olvido, al cual parecía abocada, al igual que la de los miles de millones de seres anodinos e insignificantes que pueblan este mundo.

El contexto histórico donde tiene lugar la acción es la España de la Restauración. Es esta una época donde reina una gran desigualdad y donde el distanciamiento de la élite social, que aglutina el poder político, con respecto al resto de la sociedad (cuyo voto está determinado por los de arriba), es más que palpable. “Ya alrededor del año 1900, a ojos de muchos españoles, los individuos de estas clases privilegiadas aparecen como una suerte de parásitos, que nada producen y no hacen otra cosa que moverse en el vacío, con sentimientos y aspiraciones propias del siglo XVII.” (Gerald Brenan).

Los personajes de la novela Marianela (1878), de Pérez Galdós, están determinados por la ley de la naturaleza y de la condición o clase social a la que pertenecen. Marianela, la protagonista, es leve y frágil como el aire. Vive en un mundo de fantasía y superstición, y se siente atraída por el abismo a causa de la pérdida de su madre y de la exclusión social que padece. Pablo posee un complejo mundo interior lleno de grutas y concavidades. Es proclive a los pensamientos abstractos y elevados que alimenta con las lecturas de filosofía y estética a cargo de su padre, un señor viudo de clase acomodada. Teodoro es el viento del progreso de la nueva y pujante burguesía. Tiene fe en los valores de la ciencia, la técnica y la educación, por los que está dispuesto a enfrentarse incluso a su propia familia. Los Centeno están hechos del suelo de la mina, de ahí el color rojizo de su piel. Son gente de campo de una mentalidad materialista y provinciana muy despreciable. Sofía, la cuñada de Teodoro, está desubicada en este ambiente rural y minero. Ella pertenece a la élite social. Por eso procura en cuanto puede rodearse de los de su clase para reafirmarse en sus convicciones morales. Organiza recolectas para los pobres que le reportan buena reputación y satisfacción personal.

Por boca, tanto del narrador como de alguno de los personajes, se reconoce la voz del autor, que se pronuncia sobre los temas que se tratan en la novela como son la avaricia, el positivismo, la técnica, el progreso, la superstición, la religión o la hipocresía de la caridad. A desarrollar este último punto dedicará Galdós años más tarde otra novela: Misericordia (1897). Sin embargo, el meollo de su crítica seguirá siendo el mismo, es decir, denunciar la falsedad que encierran los actos de beneficencia que organiza la clase alta de la sociedad. Por diferentes motivos sospecha de sus buenas intenciones. En el fondo no ve en ellas sino un mecanismo (una operación de maquillaje) al servicio de los ricos para mantener sus privilegios y que nada cambie.

Cien años después de su muerte sigue vigente su crítica a tenor de los múltiples ejemplos que de acciones de este tipo vemos en la sociedad española actual. Para conmemorar su aniversario la librería Andenbuch de Berlín organizó el pasado mes de septiembre un taller de lectura donde se leyó, se analizó y se discutió esta novela (una de las predilectas de su autor) en un espacio, el local de la librería en la Bergmannstraße 59, acogedor y propicio para este fin.

Luis Aarón González Hernández